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Nicolás BongiornoPsicólogo clínico · M.P. 8209

Psicología contemporánea

El duelo migratorio: lo que se deja al irse

Migrar implica ganar mucho, pero también perder. El duelo migratorio es real aunque la decisión haya sido propia y acertada.

Escrito y revisado por Lic. Nicolás Raúl Bongiorno, psicólogo clínico (M.P. 8209)Lectura de 3 minutosÚltima revisión:

En pocas palabras

El duelo migratorio es el proceso emocional que implica dejar el propio país: familia, idioma, cultura, paisaje y pertenencia. Puede aparecer aunque la migración haya sido elegida. Es un duelo parcial y recurrente, que se reactiva con cada viaje o fecha especial.

En este artículo
  1. Qué se pierde al migrar
  2. Un duelo particular
  3. Lo que ayuda
  4. Terapia en tu idioma, desde donde estés

Te fuiste con una valija y volviste a armar una vida. Pero hay cosas que no entraron en ninguna valija: el mate de los domingos, el humor que no hay que explicar, la voz de tu vieja a diez cuadras y no a diez horas de avión.

Irse a vivir a otro país suele ser una decisión pensada, a veces muy deseada. Y aun así, en algún momento aparece una tristeza que desconcierta: «Si yo elegí venir, ¿por qué me siento así?». Eso tiene nombre: duelo migratorio.

Qué se pierde al migrar

El psiquiatra Joseba Achotegui describió el duelo migratorio como un duelo múltiple. Al irse, se deja mucho al mismo tiempo:

  • la familia y los amigos;
  • la lengua, o los matices de la propia forma de hablar;
  • la cultura, el humor, las costumbres;
  • el paisaje y el clima;
  • el lugar social que uno tenía;
  • la sensación de pertenencia.

Un duelo particular

A diferencia de otros duelos, lo perdido sigue existiendo: se puede volver de visita, hablar por videollamada. Eso hace que el duelo sea parcial y recurrente: se reactiva con cada viaje, cada fecha especial, cada noticia de allá. También puede aparecer culpa por los que quedaron, o la sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar.

Lo que ayuda

  • Darse permiso para extrañar, sin que eso signifique que la decisión fue un error.
  • Construir vínculos nuevos, aunque cueste y lleve tiempo.
  • Sostener rituales propios: comidas, música, celebraciones.
  • Hablar en la propia lengua de lo que pasa por dentro.

Hay emociones que solo encuentran palabras en el idioma en que fueron vividas.

Terapia en tu idioma, desde donde estés

Hacer terapia en español, con alguien que comparte tus códigos culturales, puede facilitar mucho este proceso. La terapia online permite sostener ese espacio desde cualquier país, con el mismo cuidado que en un consultorio. Porque migrar no es arrancar raíces: es aprender a que crezcan en dos tierras a la vez.

Para acompañar una pérdida con ejercicios suaves, te espera el laboratorio de duelo.

Para seguir leyendo

  • Achotegui, J. (2009). Migración y salud mental. El síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (síndrome de Ulises). Zerbitzuan, 46.

Preguntas frecuentes

¿Es normal sentirse triste después de emigrar aunque haya sido mi decisión?

Sí. El duelo migratorio aparece aunque la decisión haya sido propia y acertada: se pierde mucho al mismo tiempo, aunque también se gane.

¿Qué es el síndrome de Ulises?

Es el nombre que el psiquiatra Joseba Achotegui dio al cuadro de estrés crónico y múltiple que pueden vivir algunas personas migrantes en situaciones muy adversas.

¿Ayuda hacer terapia en el propio idioma?

Para muchas personas sí: hay emociones que se expresan con más facilidad en la lengua en que fueron vividas.

Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).

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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.

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