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Nicolás BongiornoPsicólogo clínico · M.P. 8209

Meditación y respiración

Cuándo meditar no es recomendable: efectos adversos y cuidados

Se habla mucho de los beneficios de meditar y poco de sus riesgos. Qué dice la investigación sobre los efectos adversos y cómo cuidarse.

Escrito y revisado por Lic. Nicolás Raúl Bongiorno, psicólogo clínico (M.P. 8209)Lectura de 3 minutosÚltima revisión:

En pocas palabras

La meditación es segura para la mayoría de las personas, pero no para todas ni en cualquier momento. La investigación describió efectos adversos como ansiedad, recuerdos traumáticos, sensación de irrealidad o, en casos raros, episodios psicóticos, sobre todo en prácticas intensivas. Conviene tener cuidado en personas con trauma, psicosis, trastorno bipolar o en crisis, y meditar con acompañamiento.

En este artículo
  1. La meditación no es inocua para todos
  2. Qué encontró la investigación
  3. Cuándo conviene tener cuidado
  4. Cómo meditar de forma más segura
  5. Si algo se complicó

No, no es que «lo estés haciendo mal». Es esa persona que cerró los ojos para relajarse y se encontró con un recuerdo que no quería ver. Es el que salió de un retiro de diez días sintiendo que el mundo era irreal. Es quien sintió que, cuanto más prestaba atención a su respiración, más se ahogaba. Se habla mucho de los beneficios de meditar. Mucho menos de que, a veces, no es lo que hace falta.

La meditación no es inocua para todos

Que una práctica sea beneficiosa para muchos no significa que lo sea para todos ni en cualquier momento. Igual que el ejercicio físico, la meditación es una herramienta potente, y por eso mismo puede tener efectos no deseados.

Durante años esto se habló poco. Hoy hay investigación específica.

Qué encontró la investigación

  • Un estudio de Jared Lindahl, Willoughby Britton y colaboradores (2017) entrevistó a practicantes occidentales del budismo y describió una amplia variedad de experiencias difíciles: miedo, ansiedad, pánico, recuerdos traumáticos, sensación de irrealidad o de despersonalización, problemas de sueño y, en algunos casos, dificultades que duraron meses.
  • Una revisión de Farias y colaboradores (2020) estimó que alrededor de 8 % de los practicantes había experimentado algún efecto adverso, muchas veces ansiedad o depresión, aunque con mucha variación entre estudios.
  • Los episodios graves, como los psicóticos, son raros, y se asociaron sobre todo con retiros intensivos y con personas con antecedentes.

Cuándo conviene tener cuidado

  • Trauma: prestar atención al cuerpo o quedarse en silencio puede traer recuerdos o sensaciones intensas. El enfoque de mindfulness sensible al trauma, de David Treleaven, propone adaptaciones: ojos abiertos, anclas externas, prácticas cortas.
  • Antecedentes de psicosis o trastorno bipolar: las prácticas intensivas y los retiros largos pueden desestabilizar.
  • Depresión grave o crisis actual: a veces conviene primero estabilizar y después meditar.
  • Ataques de pánico: concentrarse en la respiración puede aumentar el miedo en algunas personas; mejor anclas externas (sonidos, pies en el piso) y exhalaciones largas.
  • Uso para evitar: Jung advertía sobre usar las prácticas espirituales para no mirar la propia sombra. Hoy se habla de bypass espiritual: usar la meditación para no sentir. Más en Jung y la meditación.

Una buena práctica no es la que te obliga a quedarte con todo. Es la que te enseña también cuándo abrir los ojos.

Cómo meditar de forma más segura

  • Empezar con sesiones cortas (de tres a diez minutos).
  • Mantener la posibilidad de abrir los ojos y moverse.
  • Usar anclas externas si el cuerpo o la respiración incomodan: sonidos, el contacto de los pies, un objeto.
  • Evitar los retiros intensivos sin experiencia previa ni consulta, especialmente con antecedentes.
  • Buscar maestros o grupos que pregunten por la salud mental y sepan qué hacer si algo se complica.
  • Frenar si aparece malestar intenso que no cede, y consultar.

Si algo se complicó

Si después de meditar aparecen ansiedad persistente, sensación de irrealidad, recuerdos intrusivos, insomnio o cambios en el estado de ánimo que no ceden, conviene consultar con un profesional de la salud mental, y contarle sobre la práctica. No es un fracaso: es información para cuidarte. Podés escribirme. Si estás en riesgo, mirá ayuda urgente.

Para practicar con cuidado, en el laboratorio de meditación las prácticas son cortas y con posibilidad de frenar. Ver también qué es la meditación.

Para seguir leyendo

  • Lindahl, J. R., Fisher, N. E., Cooper, D. J., Rosen, R. K. y Britton, W. B. (2017). «The varieties of contemplative experience: a mixed-methods study of meditation-related challenges in Western Buddhists». PLOS ONE, 12(5).
  • Farias, M. y otros (2020). «Adverse events in meditation practices and meditation-based therapies: a systematic review». Acta Psychiatrica Scandinavica, 142(5).
  • Treleaven, D. A. (2018). Trauma-Sensitive Mindfulness. W. W. Norton.

Preguntas frecuentes

¿La meditación puede ser perjudicial?

Para la mayoría de las personas es segura, pero se describieron efectos adversos como ansiedad, recuerdos traumáticos o sensación de irrealidad, sobre todo en prácticas intensivas o en personas con antecedentes.

¿Puedo meditar si tengo trauma?

Sí, pero con cuidado: prácticas cortas, ojos abiertos, anclas externas y, si es posible, con acompañamiento profesional. El mindfulness sensible al trauma propone adaptaciones específicas.

¿Qué hago si me siento peor después de meditar?

Frená la práctica, volvé a anclas concretas (los pies, los sonidos, el entorno) y, si el malestar no cede, consultá con un profesional de la salud mental.

Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).

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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.

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