Los mecanismos de defensa: cómo la mente se protege de lo que duele
Negar, justificar, hacer chistes, culpar a otro. Las formas en que la mente se protege del dolor y cuándo empiezan a costar caro.
En pocas palabras
Los mecanismos de defensa son procesos psíquicos, en general inconscientes, que la mente usa para protegerse de la angustia y de emociones o pensamientos que resultan difíciles de tolerar. Fueron descritos por Sigmund Freud y sistematizados por Anna Freud. Todos los usamos y son necesarios; el problema aparece cuando se vuelven rígidos y nos impiden ver o resolver lo que nos pasa.
En este artículo
No, no es que seas mentiroso. Es ese «no pasa nada» que decís mientras te tiembla la voz. Es el chiste justo cuando la conversación se pone seria, la explicación perfecta para no ir al médico, el enojo con el perro cuando el problema era con tu jefe. Todos lo hacemos. La mente, como el cuerpo, tiene sus maneras de protegerse cuando algo duele demasiado.
Qué son los mecanismos de defensa
Los mecanismos de defensa son procesos psíquicos, en su mayoría inconscientes, que usamos para protegernos de la angustia: de emociones, recuerdos, deseos o pensamientos que en ese momento no podemos tolerar.
Sigmund Freud fue quien empezó a describirlos. Su hija, la psicoanalista Anna Freud, los ordenó y sistematizó en 1936 en El yo y los mecanismos de defensa. Desde entonces, la idea pasó a formar parte de casi todas las corrientes de la psicología.
Los más comunes, con ejemplos
- Negación: no registrar algo evidente. «Yo no tomo tanto».
- Represión: sacar de la conciencia un recuerdo o deseo que angustia. No es olvidar a propósito: simplemente no aparece.
- Proyección: ver en otros lo que no aceptamos en nosotros. «Él es el envidioso» (la proyección según Jung).
- Racionalización: encontrar razones lógicas para algo que tiene otro motivo. «No fui a la entrevista porque igual el sueldo era bajo».
- Desplazamiento: descargar una emoción sobre alguien más seguro. Gritarle a tu pareja por un problema del trabajo.
- Formación reactiva: mostrar lo contrario de lo que se siente. Ser excesivamente amable con alguien que nos cae muy mal.
- Intelectualización: hablar de algo doloroso solo desde lo técnico, sin sentirlo.
- Regresión: volver a formas de reaccionar de etapas anteriores ante una situación de estrés.
- Sublimación: canalizar un impulso hacia algo valorado. Transformar la bronca en deporte, arte o trabajo.
- Humor: poder reírse de lo que duele sin negarlo. Bien usado, es una de las defensas más sanas.
No son malas: son necesarias
Las defensas no son defectos. Nos permiten seguir funcionando cuando algo es demasiado: después de una pérdida, en un trauma, en una crisis. Sin ellas, estaríamos a merced de cada emoción.
La investigación clínica distingue defensas más adaptativas (el humor, la sublimación, la anticipación) y otras más rígidas o costosas (la negación de hechos graves, la proyección constante).
Una defensa es como un yeso: sirve mientras el hueso se suelda. Si te lo dejás para siempre, el brazo deja de moverse.
Cuándo dejan de proteger
Se vuelven un problema cuando:
- nos impiden ver algo que necesitamos resolver;
- se usan siempre de la misma manera, en cualquier situación;
- dañan los vínculos (por ejemplo, culpar siempre a otros);
- el costo de sostenerlas es mayor que el dolor que evitan.
Cómo se trabajan en terapia
En psicoterapia no se trata de «derribar» las defensas, sino de entender qué protegen y, de a poco, encontrar formas menos costosas de atravesar lo que duele. Se respeta el ritmo de cada persona: a veces una defensa está ahí porque todavía es necesaria. Si querés conocer cómo trabajo, podés leer sobre mi enfoque o escribirme. Para reconocer tus propias defensas, probá el laboratorio de flexibilidad yoica.
Para seguir leyendo
- Freud, A. (1936). El yo y los mecanismos de defensa.
- Vaillant, G. E. (1977). Adaptation to Life.
- Laplanche, J. y Pontalis, J.-B. (1967). Diccionario de psicoanálisis. Entrada «Mecanismos de defensa».
Preguntas frecuentes
¿Qué son los mecanismos de defensa?
Son procesos psíquicos, en general inconscientes, que la mente usa para protegerse de la angustia y de emociones o pensamientos difíciles de tolerar.
¿Quién describió los mecanismos de defensa?
Sigmund Freud empezó a describirlos y su hija, Anna Freud, los sistematizó en 1936 en su libro El yo y los mecanismos de defensa.
¿Los mecanismos de defensa son malos?
No. Son necesarios y todos los usamos. Se vuelven un problema cuando son rígidos, nos impiden resolver lo que nos pasa o dañan nuestros vínculos.
Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).
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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.
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