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Nicolás BongiornoPsicólogo clínico · M.P. 8209

Ansiedad y emociones

El enojo: una emoción que también protege

El enojo tiene mala fama, pero suele señalar un límite que fue cruzado. Qué pasa cuando lo tragamos y cuando nos desborda.

Escrito y revisado por Lic. Nicolás Raúl Bongiorno, psicólogo clínico (M.P. 8209)Lectura de 3 minutosÚltima revisión:

En pocas palabras

El enojo es una emoción natural que suele aparecer cuando sentimos que un límite fue cruzado o que algo es injusto. No es malo en sí mismo: el problema aparece cuando se reprime durante mucho tiempo o cuando desborda y daña. En terapia se trabaja para escucharlo y expresarlo de manera cuidada.

En este artículo
  1. Una emoción con mala fama
  2. Cuando se traga
  3. Cuando desborda
  4. Algunas preguntas que ayudan
  5. Cómo se trabaja en terapia

No, no es que tengas «mal carácter». A veces el enojo es el único que se anima a decir lo que vos no dijiste: que te pasaron por encima, que diste de más, que algo no era justo. Nos enseñaron a tragárnoslo con una sonrisa, como quien se traga un carozo. Y el carozo, tarde o temprano, molesta.

Una emoción con mala fama

El enojo tiene mala prensa: lo asociamos con la violencia, con perder el control, con «portarse mal». Pero en sí mismo es una emoción necesaria. Nos avisa que algo nos importa y que un límite fue cruzado. Sin enojo, sería muy difícil defendernos o defender lo que valoramos.

El problema no es sentir enojo, sino qué hacemos con él.

Cuando se traga

Muchas personas aprendieron que enojarse estaba mal y lo esconden. Pero el enojo que no se expresa no desaparece: se transforma. Puede aparecer como tristeza, cansancio, tensión en el cuerpo, ironía, o en un estallido desproporcionado por algo pequeño después de meses de silencio.

Desde la mirada de Jung, lo que rechazamos de nosotros pasa a formar parte de la sombra, y desde ahí sigue actuando, muchas veces en los lugares menos oportunos.

Cuando desborda

En otras personas el enojo sale rápido y con demasiada fuerza: gritos, palabras que después pesan, portazos, decisiones impulsivas. Detrás de ese desborde suele haber otras emociones —miedo, impotencia, dolor— que no encontraron otro camino.

El enojo no es el enemigo: es un mensajero. El problema es cuando le dejamos el volante.

Algunas preguntas que ayudan

  • ¿Qué límite sentí que se cruzó?
  • ¿Es la primera vez o es algo que se repite?
  • ¿A quién o a qué estoy enojado de verdad?
  • ¿Qué necesito pedir, decir o cambiar?

Cómo se trabaja en terapia

En terapia se aprende a reconocer el enojo antes de que estalle o se esconda, a entender qué historia lo alimenta y a expresarlo de una manera que cuide a los demás y también a uno mismo. Muchas veces, aprender a enojarse a tiempo es aprender a poner límites.

Si el enojo se vuelve violencia hacia otros o hacia vos, pedí ayuda: ese es un momento para no estar solo.

Para practicar cómo frenar antes de actuar, te puede servir el laboratorio de habilidades para emociones intensas.

Para seguir leyendo

  • Jung, C. G. (1951). Aion. Contribuciones a los simbolismos del sí-mismo (capítulo sobre la sombra).
  • Zweig, C. y Abrams, J. (comps.) (1991). Encuentro con la sombra.

Preguntas frecuentes

¿Está mal enojarse?

No. El enojo es una emoción natural y necesaria. Lo importante es cómo se expresa: sin dañar a otros ni a uno mismo.

¿Qué pasa si reprimo el enojo?

No desaparece: suele transformarse en tensión, cansancio, tristeza o estallidos desproporcionados. Reconocerlo a tiempo ayuda a expresarlo mejor.

¿Cómo controlo los ataques de ira?

En el momento, ayuda frenar, respirar y tomar distancia antes de responder. A largo plazo, la terapia permite comprender qué los dispara y encontrar otras formas de expresar lo que se siente.

:::aviso Si el enojo se convierte en violencia o sentís que podés hacerte daño o dañar a alguien, pedí ayuda ahora: llamá al 911. En casos de violencia de género, la línea 144 atiende las 24 horas. Más teléfonos en Ayuda urgente. :::fin

Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).

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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.

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