Comunicación no violenta: decir lo que nos pasa sin herir y sin callarnos
Entre gritar y tragarse todo hay otra forma de hablar. Los cuatro pasos de la comunicación no violenta, con ejemplos de todos los días.
En pocas palabras
La comunicación no violenta (CNV) es un modo de comunicarse desarrollado por el psicólogo Marshall Rosenberg. Propone cuatro pasos: observar los hechos sin juzgar, expresar lo que sentimos, reconocer la necesidad que hay detrás y hacer un pedido concreto. Ayuda a hablar de lo que nos pasa sin atacar ni callarnos, aunque no reemplaza la terapia ni sirve frente a situaciones de violencia.
En este artículo
No, no es hablar bajito ni ser «buena onda» todo el tiempo. Es ese momento en la cena en que ibas a decir «vos nunca me escuchás» y te frenás. Es el mensaje que escribiste con bronca y borraste antes de mandarlo. Es la discusión de siempre, con las mismas palabras de siempre, que termina en el mismo lugar de siempre. Entre gritar y tragarse todo, hay otra forma de hablar. Se aprende.
Qué es la comunicación no violenta
La comunicación no violenta (CNV) es un modo de comunicarse desarrollado por el psicólogo estadounidense Marshall B. Rosenberg a partir de la década de 1960. Su idea central es simple y difícil a la vez: detrás de cada queja, reproche o ataque hay una necesidad que no está siendo atendida. Si aprendemos a decir esa necesidad, y a escuchar la del otro, es más probable que nos entendamos.
«No violenta» no quiere decir sin conflicto. Quiere decir sin juicios, etiquetas ni amenazas: las formas cotidianas de violencia que usamos sin darnos cuenta cuando hablamos.
Los cuatro pasos
- Observación: describir lo que pasó, como lo vería una cámara, sin interpretar. No «sos un desconsiderado», sino «llegaste a las diez y habíamos quedado a las ocho».
- Sentimiento: decir lo que sentimos. No «siento que no te importo» (eso es una interpretación), sino «me sentí triste y preocupada».
- Necesidad: nombrar lo que necesitamos y que está detrás de ese sentimiento. «Necesito sentir que puedo contar con lo que acordamos».
- Petición: hacer un pedido concreto, posible y que el otro pueda rechazar. «¿Me avisarías si vas a llegar tarde?».
Todo junto: «Llegaste a las diez y habíamos quedado a las ocho. Me sentí triste y preocupada, porque necesito poder contar con lo que acordamos. ¿Me avisarías la próxima vez si vas a llegar tarde?».
Ejemplos de todos los días
- En la pareja: en lugar de «siempre te quedás con el celular», «cuando estamos cenando y mirás el celular, me siento sola. Necesito un rato de conexión con vos. ¿Podemos dejar los teléfonos afuera de la mesa?».
- Con los hijos: en lugar de «sos un desordenado», «veo la ropa en el piso del baño. Me cansa juntarla todos los días. Necesito que compartamos las tareas. ¿La podés llevar al canasto cuando te bañás?».
- En el trabajo: en lugar de «nunca me tenés en cuenta», «en las últimas dos reuniones no se trató mi propuesta. Me sentí frustrado, porque necesito saber si mi trabajo suma. ¿Podemos verla el jueves?».
La otra mitad de la CNV es escuchar así: detrás del grito del otro, buscar qué siente y qué necesita.
Casi todo reproche es un pedido que no supo cómo decirse.
Sus límites
La CNV es una herramienta muy útil, pero no hace milagros:
- No es una fórmula. Usada de manera mecánica, suena falsa. Lo importante es la actitud, no las palabras exactas.
- No reemplaza la terapia. Cuando los conflictos se repiten, suele haber algo más profundo en juego: heridas, complejos, proyecciones o patrones que se repiten en los vínculos.
- No sirve frente a la violencia. Si hay maltrato, control o amenazas, el problema no es de comunicación y la prioridad es la seguridad.
Si estás atravesando una situación de violencia, pedí ayuda: en Argentina, la línea 144 atiende las 24 horas y es gratuita. En una emergencia, llamá al 911. Más teléfonos en Ayuda urgente.
La CNV en terapia
En mi trabajo con dificultades vinculares uso algunas ideas de la comunicación no violenta como herramienta práctica: ayudar a distinguir hechos de interpretaciones, ponerle nombre a lo que se siente y descubrir qué necesidad hay debajo de un enojo. Pero el trabajo terapéutico va más allá: busca entender por qué ciertas situaciones nos tocan tanto y de dónde vienen. Si te pasa que siempre terminás en la misma discusión, podés escribirme.
Si querés practicar los cuatro pasos con ejercicios, te espera el laboratorio de comunicación no violenta.
Para seguir leyendo
- Rosenberg, M. B. (2003). Comunicación no violenta: un lenguaje de vida.
- Rosenberg, M. B. (2005). Resolver los conflictos con la comunicación no violenta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la comunicación no violenta?
Es un modo de comunicarse desarrollado por Marshall Rosenberg que propone cuatro pasos: observar sin juzgar, expresar lo que sentimos, reconocer la necesidad que hay detrás y hacer un pedido concreto.
¿La comunicación no violenta sirve en la pareja?
Sí, puede ayudar mucho a salir de las discusiones repetidas. Pero si los conflictos se repiten o hay heridas profundas, conviene complementarla con un espacio terapéutico.
¿La comunicación no violenta sirve si hay violencia?
No. Frente a maltrato, control o amenazas, el problema no es de comunicación: la prioridad es la seguridad y pedir ayuda. En Argentina, la línea 144 atiende las 24 horas.
Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).
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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.
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