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Nicolás BongiornoPsicólogo clínico · M.P. 8209

Laboratorio

Laboratorio de comunicación no violenta

Ejercicios para decir lo que te pasa sin atacar y sin callarte, y para escuchar lo que hay detrás de las palabras del otro.

En pocas palabras

El laboratorio de comunicación no violenta es un espacio gratuito con ejercicios interactivos basados en el modelo de Marshall Rosenberg: distinguir observaciones de juicios y sentimientos de interpretaciones, reconocer necesidades, armar un mensaje en cuatro pasos, diferenciar pedidos de exigencias y practicar la escucha empática. Nada de lo que escribas sale de tu dispositivo.

No, no se trata de hablar como un manual ni de ser amable todo el tiempo. Se trata de esa discusión que termina siempre igual, del mensaje que escribiste con bronca y borraste, del «está todo bien» que no era cierto. Entre gritar y tragarse todo hay otra forma de hablar. Y como cualquier idioma nuevo, se aprende practicando.

Este laboratorio sigue el modelo de comunicación no violenta del psicólogo Marshall Rosenberg. La idea de fondo es simple: detrás de cada queja, reproche o ataque hay una necesidad que no está siendo atendida. Si aprendemos a decirla, y a escuchar la del otro, es más probable que nos entendamos.

  • Sin respuestas perfectas. No hay que hablar «bien»: hay que hablar más claro.
  • Sin registro. Nada de lo que escribas sale de tu dispositivo.
  • De a poco. Una estación por día alcanza.

Los cuatro pasos

  1. ObservaciónLo que pasó, como lo registraría una cámara, sin juzgar.
  2. SentimientoLo que sentís, sin culpar al otro de lo que sentís.
  3. NecesidadLo que necesitás y está detrás de ese sentimiento.
  4. PedidoAlgo concreto, posible y que el otro pueda rechazar.

01

¿Observación o juicio?

Una observación describe un hecho concreto. Un juicio le pone una etiqueta a la persona o generaliza con palabras como «siempre», «nunca» o «todo». Cuando escuchamos un juicio, nos defendemos. Cuando escuchamos un hecho, podemos conversar.

¿Qué es esta frase?

«Llegaste a las diez y habíamos quedado a las ocho.»

Aciertos: 0 de 0

02

¿Sentimiento o interpretación?

«Me siento ignorado» parece un sentimiento, pero en realidad habla de lo que creemos que el otro nos hace. Debajo suele haber tristeza, soledad o enojo. Nombrar el sentimiento, y no la acusación, hace más fácil que el otro escuche.

¿Qué es esta frase?

«Me siento triste.»

Aciertos: 0 de 0

03

Necesidades

Para Rosenberg, las necesidades son universales: todos necesitamos descanso, cuidado, respeto o cercanía. Lo que cambia son las estrategias para cubrirlas. Discutimos por las estrategias; nos entendemos cuando hablamos de las necesidades. Algunas, agrupadas:

Cuidado del cuerpo

Descanso, alimento, movimiento, salud, seguridad, contacto físico.

Vínculo

Cercanía, compañía, afecto, pertenencia, ser escuchado, comprensión, confianza.

Respeto y autonomía

Ser tenido en cuenta, elegir, espacio propio, libertad, consideración, reconocimiento.

Paz y orden

Tranquilidad, previsibilidad, claridad, armonía, colaboración, equidad.

Sentido

Aportar, aprender, crecer, crear, celebrar, que lo que hago importe.

Juego y disfrute

Diversión, humor, belleza, inspiración, espontaneidad.

Para practicar

Te enojaste porque tu pareja llegó tarde. ¿Qué necesidad tuya puede haber detrás?

04

Armá tu mensaje en cuatro pasos

Pensá en una situación real que te esté molestando. Completá los pasos y el laboratorio arma la frase. No tiene que sonar perfecta: es un borrador para decirlo con tus palabras.

Como lo registraría una cámara. Por ejemplo: «llegaste a las diez y habíamos quedado a las ocho».

2¿Qué sentiste?

Podés elegir más de uno.

Cuando algo nos falta

Cuando algo nos llena

3¿Qué necesitás?

Lo que está detrás de ese sentimiento.

Algo concreto, posible y en positivo (lo que sí querés). Por ejemplo: «¿me avisarías si vas a llegar tarde?».

Tu mensaje

Completá los pasos y acá aparece tu mensaje.

05

¿Pedido claro o exigencia?

Un pedido es concreto, posible y deja lugar al «no». Una exigencia impone, amenaza o culpa. También hay pedidos tan vagos («quiero que me respetes») que el otro no sabe qué hacer con ellos. La prueba final no está en las palabras sino en cómo reaccionamos cuando el otro dice que no.

¿Qué es esta frase?

«¿Podrías avisarme si vas a llegar tarde?»

Aciertos: 0 de 0

06

Escucha empática

La otra mitad de la comunicación no violenta es escuchar así: detrás de una frase dura, buscar qué siente el otro y qué necesita. Rosenberg proponía adivinarlo en voz alta, como una pregunta. No hace falta acertar: la pregunta ya muestra interés.

Alguien te dice

«¡Siempre hago todo yo en esta casa!»

Antes de defenderte: ¿qué podría estar sintiendo y qué podría necesitar? Pensalo y después mirá una posible respuesta.

07

Plan de 7 días

Una práctica por día, en tu vida real. Marcá las que vayas haciendo; queda guardado solo en este navegador.

0 de 7 días

Para seguir leyendo

  • Rosenberg, M. B. (2003). Comunicación no violenta: un lenguaje de vida.
  • Rosenberg, M. B. (2005). Resolver los conflictos con la comunicación no violenta.

Primer paso

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Escribime y coordinamos una primera entrevista, en Alta Gracia u online. No hace falta traer nada resuelto: alcanza con las ganas de empezar a mirar.

La primera entrevista es para conocernos, sin compromiso de continuar.

«Nicolas es muy profesional con una gran calidad humana, escucha y sabe acompañarte en el proceso!»Paciente en Google · +100 opiniones

Recursos

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