El duelo migratorio: lo que se deja al irse
Migrar implica ganar mucho, pero también perder. El duelo migratorio es real aunque la decisión haya sido propia y acertada.
Motivos de consulta
Cada pérdida abre un tiempo propio. No hay una forma correcta de atravesarlo, pero no tiene por qué transitarse en soledad.
En pocas palabras
El duelo es la respuesta a una pérdida: la muerte de alguien querido, una separación, una migración o una etapa que se cierra. No avanza en línea recta ni tiene una forma correcta. La terapia ofrece un espacio para encontrarle un lugar a lo perdido dentro de la propia historia.
Solemos asociar el duelo con la muerte de alguien querido, y es una de sus formas más dolorosas. Pero también hacemos duelos por una separación, por un vínculo que se terminó, por una mudanza o una migración, por una enfermedad propia o de alguien cercano, por un trabajo o un proyecto que se perdió, o por una etapa de la vida que se cierra.
Tristeza, enojo, culpa, alivio, confusión, cansancio, ganas de aislarse o necesidad de mantenerse ocupado todo el tiempo. Todas son respuestas posibles. El duelo no avanza en línea recta: hay días mejores y otros en los que parece que se vuelve a empezar, sobre todo en fechas significativas.
A veces el duelo se complica: el dolor no cede con el tiempo, cuesta retomar la vida cotidiana, aparecen síntomas físicos o la sensación de que no tiene sentido seguir. Ahí la ayuda profesional es especialmente importante.
No se trata de «superar» ni de olvidar, sino de encontrar un lugar para lo perdido dentro de la propia historia. En terapia hay espacio para decir lo que no se puede decir en otro lado, para lo que quedó pendiente, para las preguntas sin respuesta. Con el tiempo, el vínculo con quien o lo que se perdió puede transformarse y dejar de doler de la misma manera.
Desde la mirada junguiana, las pérdidas también son momentos de transformación: nos obligan a preguntarnos quiénes somos ahora y qué sentido le damos a lo vivido.
No hace falta esperar a que «pase un tiempo». Podés consultar si sentís que no podés sostenerlo solo, si el dolor te paraliza o si, después de mucho tiempo, sigue igual de intenso.
Si sentís que no podés seguir o pensás en hacerte daño, llamá al 911 o al Centro de Asistencia al Suicida: 135 (CABA y GBA) o 0800-345-1435 (todo el país).
«Nico me acompañó mientras transité un proceso de duelo muy duro en mi vida.»
«Nico te ayuda de una forma increíble dónde realmente uno se siente acompañado a la hora de atravesar un duelo.»
Para practicar: Laboratorio de dueloEjercicios suaves para acompañar una pérdida: una carta, lo que te dejó, rituales y fechas difíciles. Gratis y sin dejar datos.
Entrar al laboratorioPrimer paso
Escribime y coordinamos una primera entrevista, en Alta Gracia u online. No hace falta traer nada resuelto: alcanza con las ganas de empezar a mirar.
La primera entrevista es para conocernos, sin compromiso de continuar.
«Nicolas es muy profesional con una gran calidad humana, escucha y sabe acompañarte en el proceso!»Paciente en Google · +100 opiniones
Recursos
Migrar implica ganar mucho, pero también perder. El duelo migratorio es real aunque la decisión haya sido propia y acertada.
Alrededor de los cuarenta o cincuenta años, muchas personas sienten que algo esencial falta. Jung no lo vio como un fracaso, sino como un llamado.
No hace falta tocar fondo para consultar. Algunas señales que vale la pena escuchar y qué pasa en una primera entrevista.