La persona: la máscara que usamos y la que no nos dejamos quitar
Todos usamos una máscara para movernos en el mundo. El problema empieza cuando ya no sabemos qué hay debajo.
En pocas palabras
Para Carl Gustav Jung, la «persona» es la máscara social: la forma en que nos presentamos ante los demás según el rol que ocupamos. Es necesaria para vivir en sociedad, pero se vuelve un problema cuando nos identificamos por completo con ella y perdemos contacto con lo que sentimos y deseamos de verdad.
En este artículo
No, no es hipocresía. Es el guardapolvo, la sonrisa de atención al público, la voz que usamos en una reunión de trabajo, el «todo bien» que respondemos sin pensar. Todos usamos máscaras: sin ellas, la vida en sociedad sería imposible. El problema empieza el día en que nos sacamos la máscara frente al espejo y no reconocemos lo que hay debajo.
Qué es la persona
En el teatro de la Antigüedad, persona era la máscara que usaban los actores. Carl Gustav Jung tomó esa palabra para nombrar la parte de nuestra personalidad que mostramos al mundo: la que se adapta a lo que se espera de nosotros según el rol que ocupamos —profesional, madre, hijo, amigo, vecino—. Podés ver la definición en el glosario junguiano.
La persona es necesaria. Nos permite trabajar, convivir, proteger nuestra intimidad. No se trata de vivir sin máscaras.
Cuando la máscara se pega a la cara
El riesgo aparece cuando nos identificamos por completo con ella: cuando ya no somos alguien que ejerce un rol, sino solo ese rol. El médico que no puede dejar de ser médico ni en su casa, la persona «fuerte» que nunca se permite pedir ayuda, el que siempre es «el divertido» del grupo y no sabe qué hacer cuando está triste.
Jung observó que cuanto más rígida es la persona, más crece del otro lado aquello que no tiene lugar: la sombra. Y tarde o temprano, lo que quedó afuera pide ser escuchado: como cansancio, vacío, crisis o síntomas.
Señales para prestar atención
- sentir que siempre estás «actuando», incluso con personas cercanas;
- no saber qué querés cuando nadie te está mirando;
- agotamiento por sostener una imagen;
- miedo intenso a que los demás vean tu fragilidad;
- una crisis cuando el rol se termina: una jubilación, una separación, un cambio de trabajo.
La máscara no es el problema. El problema es olvidar que es una máscara.
Recuperar lo propio
En terapia, el trabajo no consiste en arrancar la máscara, sino en aflojarla: reconocer qué parte de lo que mostramos nos representa y qué parte es solo adaptación, y recuperar aquello de nosotros que quedó en silencio. Para Jung, ese es uno de los primeros pasos del proceso de individuación: llegar a ser, cada vez más, quien uno es. Leé también Crisis vitales.
Para seguir leyendo
- Jung, C. G. (1928). Las relaciones entre el yo y el inconsciente. El capítulo sobre la persona es la referencia principal.
- Jung, C. G. y otros (1964). El hombre y sus símbolos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la persona según Jung?
Es la máscara social: la forma en que nos presentamos ante los demás según el rol que ocupamos. Es necesaria, pero no es todo lo que somos.
¿Está mal usar una máscara social?
No. Es necesaria para vivir con otros. El problema aparece cuando nos identificamos por completo con ella y perdemos contacto con lo que sentimos de verdad.
¿Qué relación hay entre la persona y la sombra?
Son complementarias: cuanto más rígida es la imagen que mostramos, más crece del otro lado aquello que rechazamos de nosotros, la sombra.
Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).
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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.
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